El período expulsivo

Período que comprende desde la dilatación completa, hasta la salida del feto.

Es la fase en la que se realizan los pujos (ganas de empujar o hacer deposición). La penetración de la cabeza fetal en la pelvis desencadena un reflejo que lleva a la madre a comprimir sus músculos abdominales tratando de expulsar a su bebé al exterior de su cuerpo. Es quizá la parte más agotadora del parto ya que puede suponer hasta 3 horas empujando con fuerza; para que sea eficaz debe coordinarse con la contracción uterina, ya que fuera de la misma, generalmente no logra su cometido. Es conveniente que previo al mismo, la madre inspire profundamente reteniendo el aire y, cerrando luego la boca, realice fuerza en dirección a sus genitales. Si ella no es capaz de notar la contracción debido a la epidural, le diremos a la pareja que se fije en el monitor, y que cuando se inicie una contracción, le diga a la mujer que empiece a empujar. Lo más importante del pujo es que sea lo más largo posible: es mejor hacer dos pujos largos con cada contracción, que tres o cuatro cortos. La duración normal de este período es de 1 a 3 horas. Y en esto influye mucho la anestesia epidural. Hay mujeres a las que la analgesia las deja tan dormidas de cintura para abajo, que no tienen sensación de pujo por lo que muchas veces aunque ellas creeen que están empujando, en realidad no están haciendo nada. Realmente la epidural ideal, es aquella que te anula el dolor de las contracciones pero no la sensación de pujo. Lo malo es que ésto no siempre se consigue. Por eso se dice que dicha anestesia alarga el periodo expulsivo y, en muchas ocasiones, conlleva a un parto instrumental (fórceps, ventosa, espátulas)

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