Plan para dejar de fumar (I)
Publicado por parTera el 5 de July de 2008 en Bebé, embarazo, maternidad - Sin Comentarios
Os propongo un plan para dejar de fumar, siempre teniendo una frase en mente “soy perfectamente capaz de dejar el tabaco”.
1. Elaborar una lista de motivos para dejar de fumar
Deberás redactar una lista, lo más amplia posible, de las razones por
las que quieres dejar de fumar. Es conveniente que releas la lista con frecuencia. La motivación es fundamental para poder conseguirlo.
2. Señalar una fecha para dejar el hábito
Idealmente, el plazo debe ser inferior a dos o tres semanas y, si es posible, debe
coincidir con algún día señalado (aniversario, cumpleaños, etc). A partir de ese día la
abstinencia de fumar debe ser total. Ni una sola calada después de la fecha de dejar
de fumar.
3. Acciones en los días previos:
* Registrar el consumo de cigarrillos, anotando en una tabla el día y la hora de cada
cigarrillo consumido, así como la suma al final del día. Este registro te ayudará a conocer tu hábito tabáquico.
* Identificar las situaciones y actividades que más se asocian o invitan a fumar. La
información recogida con esta actividad servirá para evitar situaciones de riesgo en
el futuro.
* Retrasar 10 minutos los cigarrillos más “deseados” (principalmente los de después
de las comidas), intentando siempre realizar alguna actividad. Con esta práctica podrás comprobarar que las ganas de fumar suelen pasar en pocos minutos.
* Es importante solicitar ayuda a las personas con las que habitualmente convives (familiares,
compañeros y amigos) para que no te ofrezcan tabaco ni fumen en tu presencia.
* Repasar frecuentemente la lista de motivos por los que ha decidido dejar de fumar.
*La noche previa al día señalado, eliminar todo el tabaco que quede y retirar de la
vista los utensilios relacionados con el mismo (encendedores y ceniceros).
4. Recomendaciones para el día señalado.
* Levantarse 15-30 minutos antes de lo habitual.
* Pensar que “hoy no voy a fumar”. No pensar que no se volverá a fumar nunca.
* Realizar inspiraciones profundas para empezar a “ventilar” los pulmones.
* Prolongar la ducha y finalizarla con agua fría.
* Iniciar el día aumentando la actividad física habitual (ir al trabajo andando, subir
escaleras, dar largos paseos).



















