Sanidad pública o privada
Ayer leía unos comentarios hechos en un blog de embarazo sobre las ventajas de la sanidad privada referida al embarazo. Alguna de las opiniones versaba sobre lo fenomenal que era tener una habitación para tí sola y un ginecólogo que fuera solo a atenderte el parto.
Mi más sincera opinión es la siguiente (y hablo con conocimiento de causa puesto que he trabajado en hospital público y privado y también soy usuaria de los dos sistemas). Estoy de acuerdo que durante el seguimiento del embarazo te van a realizar más controles y más ecografías en la sanidad privada, contrariamente a las 3 ecos y las 3 analíticas hechas en la pública (a no ser que haya algún problema en el curso de la gestación o sea un embarazo de riesgo en el que el seguimiento será más exhausto). Pero ¿qué pasa a la hora del parto? estoy de acuerdo que lo de no tener que compartir habitación después del parto es muy cómodo pero no creo ni de lejos que sea lo más importante en ese momento. Contrariamente a lo que todavía mucha gente piensa, nuestra sanidad pública en España tiene muchos más medios que la privada; esto significa que si en el curso del parto hubiera por lo que sea algún contratiempo, se puede resolver mejor en un hospital público. O si el recién nacido tiene algún problema de base o también ocurríera algo durante el parto, sabéis que lo primero que hacen en la privada es derivar al bebé a hospitales como La Paz, el 12 de Octubre o el Gregorio Marañón, puesto que sus unidades de neonatos son las mejores preparadas y equipadas. Otro punto en contra de la atención privada al parto sería la actuación de algunos ginecólogos; yo he vivido múltiples situaciones para mí vergonzosas y poco profesionales, en las que el ginecólogo ha llevado a cabo cesáreas totalmente innecesarias porque tenía prisa y se quería ir a comer con su famila ( y un domingo o un día de fiesta no apetece estar metido en un hospital) o bien ya era tarde y se quería meter en la cama; lo malo es que de eso desgraciadamente la señora no se dá cuenta, puesto que su maravilloso ginecólogo que es tan encantador y en el que confía tanto, le está diciendo que el parto no avanza y que lo mejor es realizar una cesárea. Y con esto no quiero escandalizar a nadie, puesto que afortunadamente no se pueden generalizar este tipo de actuaciones. Hay maravillosos profesionales trabajando en la sanidad privada cuya actuación dista mucho de la que acabo de describir.
Pero para mí lo que más inclina la balanza hacia un parto en un hospital de la red pública, es el profesional que te atiende durante todo el proceso; es decir, prefiero que me lleve el parto una matrona, que un ginecólogo. Pero esto es solo mi opinión y no puedo evitarlo, es de formación profesional.
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